Reproduzco una carta de lectores que salió hoy en el diario La nación:
Libro de quejas
Señor Director:
“Provisto de mi DNI, un cuaderno de 84 páginas y un bolígrafo, concurrí por primera vez a la biblioteca del Archivo General de la Nación. Pretendía consultar algunas revistas ( Caras y Caretas, PBT, Fray Mocho) y algunos diarios, entre 1906 y 1915, para un libro sobre actores argentinos. Mejor dicho: pretendí concurrir.
“En la entrada había un cartel, según el cual se permitía ingresar únicamente con DNI, papeles y lápiz. Mi prolijo cuaderno de 3,90 pesos no podía ingresar conmigo. Tampoco las anotaciones con las que pretendía cruzar información. Unicamente hojas en blanco. Pedí explicaciones; no me satisficieron y me fui. A la cuadra, di media vuelta y solicité el libro de quejas. Me mandaron a dirección. No había libro de quejas. Una secretaria del director, profesionalmente, lo mismo que el señor de la entrada, intentó que le explicara cuál era mi queja. Pero yo únicamente quería dejarla asentada por escrito y no pude.
“Una boletería de subtes o un bar (empresa privada) tienen obligación de tener libro de quejas a disposición del usuario. Espero que el Archivo General de la Nación incorpore a su patrimonio el libro de quejas, aunque se parezca a un cuaderno.”
Jorge Nielsen
[Fuente: http://www.lanacion.com.ar/869851 ]